martes, 8 de septiembre de 2015

Noche Perfecta



Se despertaron, uno abrazado al cuerpo del otro, tras una noche que no les había alcanzado para amarse lo suficiente.

 Se Hizo corta la noche y les perseguía la madrugada envidiosa que se paseaba inquieta frente la puerta de la cabaña ,junto a los nativos chismosos que no dormían alimentándose de las fuerzas de los amantes.

Se entregaron sus cuerpos, solamente al placer silencioso, eterno, perfecto. Fueron perfectas sus miradas, sus  caricias, caricias únicas, hechas a mano una  a una.
Los gemidos retenidos henchían el pecho y aumentaba su placer .Sus labios incesantemente humedecidos por los besos pasionales no se cansaban de prodigarse la más tiernas caricias que aun los dioses envidiaban.

Fueron perfectas las uniones de sus cuerpos, las miradas, pero sobre todo el contacto de sus dedos sobre sus pieles de ébano. Ébano puro cultivado en los mejores campos a orillas de ríos caudalosos, bajo el sol benigno del trópico.
Cuerpos perfectamente acoplados, hechos el uno para el otro desde tiempos sin memoria.

El café no fue hecho con leña ni pudieron levantarse con el alba, ni el mar les abrió sus brazos esa mañana .Pero esa noche fue perfecta.