Sueño que descansas sobre mi torso desnudo con tus cabellos desordenados. Sueñas un sueño profundo, un sueño reparador mientras yo veo el movimiento rápido de tos ojos bajo los parpados, señal de que realmente sueñas con imágenes.
Mientras tanto, acaricio tus brazos, tu cabeza, tu pecho suavemente y te estremeces con el tacto de mis dedos. Acaricio tu mejilla y contemplo tus labios entreabiertos y los cubro con un tierno beso.
Miro tu respiración calmada y no puedo vencer la tentación de deslizar mi mano por tu camisón lentamente hasta la punta de tus pechos y continuo hasta tu ombligo hasta donde termina tu vientre y empieza tu pubis .
Acaricio suavemente tu cadera hasta distinguir el hueso iliaco y los hoyuelos de tu cadera. Se vislumbran a través de tu camisón un par de hermosos pezones levantados al cielo como en plegaria de domingo en la mañana y tu cuerpo se acurruca contra el mío y tus piernas se entrelazan con las mías.
Un par de hermosos pezones levantados al cielo como en plegaria de domingo en la mañana y tu cuerpo se acurruca contra el mío y tus piernas se entrelazan con las mías.
El calor de la tarde hace que aquel camisón estorbe y que la piel sea cobija suficiente para abrigarnos sin más frontera que el lento sudor de nuestros cuerpos.
Te abrazo recostados de lado, frente a frente, con los ojos cerrados. Tú entre mi cuello, yo entre tus piernas .Acaricio tu espalda y te estrecho contra mi cuerpo apretando tu cadera contra la mía mientras nuestras almas se juntan a una voz. Un grito en silencio, un atardecer que se cierra abrupto con la luz de un trueno.
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